Zapatones.

“La palabra fútbol en el diccionario tendría que llevar al lado la foto de Luis. Luis es el fútbol hecho hombre, el fútbol hecho persona”.

Una de las cosas más difíciles de ganarse en el mundo del fútbol, y en la vida misma, es el respeto. Don Luis Aragonés, el Sabio, se lo ganó a pulso gracias a su arrebatadora personalidad y genialidad demostrada a lo largo de toda su trayectoria. Como jugador, forjó su leyenda en la rivera del Manzanares; y como entrenador ayudó, entre otras cosas, a cambiar la filosofía y mentalidad de toda una nación.

En esto del fútbol, siempre he tenido muy en cuenta la opinión de mi padre. Observaba sus reacciones cuando se hablaba de un futbolista u otro, su opinión era para mí una sentencia. Calaba a la gente como nadie, con Luis Aragonés tampoco se equivocó. “Con este hombre se debe tener paciencia, este tío sabe de lo que habla.” Eso fue lo que me dijo tras preguntarle su opinión acerca del linchamiento que llegó a sufrir al ponerse al frente de la Selección. Yo asentí, desde ese momento siempre creí en ese hombre que tanto me recordaba a mi abuelo.

El Sabio estaba al frente de la Selección en el Mundial de Alemania, tras caer eliminados en ese torneo y realizar una decepcionante fase de clasificación para la siguiente Euro predominaba el hastío y el abatimiento…

Eran tiempos oscuros en los que entrenar a la Selección suponía una tortura, una lenta agonía hacia una eliminación prematura…

En esos momentos, don Luis tomó una de las decisiones más polémicas de toda su carrera: dejar de convocar a Raúl. Los grandes técnicos deben ser capaces de tomar las decisiones más difíciles e ir hasta el final con sus convicciones, en eso el Sabio era el mejor.

FUTBOL-SELECCION-ENTRENAMIENTO

Austria fue el comienzo de todo, el inicio de una época gloriosa de la Selección o la Roja, como él mismo bautizó. Su ejército de bajitos dejó al mundo del fútbol con la boca abierta durante la fase de la clasificación, hasta que llegó Italia y todos pensamos que ya habíamos visto esa película muchas veces porque no teníamos derecho a soñar.

Luis Aragonés sabía que sus chicos comenzarían esa tanda de penaltis siendo una selección y que la acabarían convertidos en un equipo. También sabía que Fernando le ganaría la carrera a Philipp Lahm y batiría a Lehmann, de hecho se lo dijo antes del partido arrinconándolo en un pasillo y cogiéndolo del pecho: “Es nuestro momento, Niño. Va a salir usted ahí fuera, va a marcar dos goles y vamos a ser campeones.”

Luego le dejó ir para que hiciese historia, tras hacerle la señal de la cruz.

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Leer la opinión de los profesionales que tuvieron la suerte de conocerlo, emociona. Hablan de un tipo honesto y auténtico, que quería que los futbolistas fueran vestidos de futbolistas y los entrenadores llevasen chándal. Hablan de un Sabio que prefería que le llamasen Zapatones y que no permitía que nadie osara pisar el escudo de su Atleti. Hablan de un tipo que sólo sabía ganar y ganar y volver a ganar.

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