Yo vi jugar a Leo Messi.

Confieso que tengo una manía un poco rara, que se suele dar sobre todo cuando hago turismo. Al ver algún monumento u obra de arte que me impresiona, suelo darme la vuelta y cerrar los ojos con fuerza para que al abrirlos vuelva a aparecer delante de mí como por arte de magia. Seguro que la persona que lo vea desde fuera, puede pensar que me está dando un ataque o que simplemente soy gilipollas, pero es mi manera de capturar esos momentos en mi memoria.

Esta mañana, mientras volvía a ver el #SevillaBarça de ayer, me he visto obligado a repetir ese mismo ritual tres veces, una por cada gol que marcó Leo Messi.

Necesitaba volver a verlo, antes de escribir sobre ello. Como aquel fiel que está a punto de perder la fe y ansía volver a la iglesia para escuchar que todas sus creencias son ciertas o el iluso niño que no cree en la magia y necesita volver a ver el mismo truco varias veces para hechizarse definitivamente.  Y es que no daba crédito, de hecho sigo pellizcándome el brazo cuando veo repetido su hat-trick número cincuenta. Sí, cincuenta.

Hat-trick. Sombrero. Truco. Magia. Messi.

El Barça llegaba a Nervión sumido en un mar de dudas, con un juego renqueante y carente de gol. La supuesta tranquilidad liguera es una arma de doble filo,  por fortuna siempre que los culés han estado a punto de desestabilizarse han encontrado en el Real Madrid un punto de apoyo perfecto para no caer. Puede parecer una contradicción, pero uno de los mayores aliados del Barça si finalmente se proclama campeón habrán sido los blancos que se han empeñado en desaprovechar mil y una oportunidades para liderar esta competición. Se podría decir que el Barça no quería esta Liga, ni tampoco la Copa, la diferencia es que Lionel Messi lo quiere todo.

Y contra eso, poco se puede hacer…

Pero, volvamos a Nervión. Para mí, la palabra que mejor define al Sevilla cuando juega como local, es afilado. Con auténticos puñales por banda e imprimiendo una velocidad de vértigo, el Sevilla puede hacerle un roto al más pintado. Lo peor que le podía pasar a este Barça, era encajar primero y el Duende de Los Palacios se aseguró de que así fuera. Nadie daba un duro por las opciones de puntuar de los culés en Sevilla con el partido en contra, pero Leo Messi con una impecable volea empató el partido. Fue una declaración de intenciones del argentino, ese trallazo con su venerada zurda fue toda una reivindicación.

“Nervión, YO estoy aquí, no será tan fácil”.

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Sin embargo, antes del descanso llegó otro mazazo con el segundo gol del Sevilla. Gerard extrañó en demasía a Clement, la zaga únicamente es mantenida en pie por el futuro presidente del club, ya que Ter Stegen que suele ser la última frontera de este Barça no tuvo la capacidad decisiva que acostumbra.

Tras el descanso, ingresó al verde el Caos. Ousmane revolucionó todo y dio más punch a un equipo al que la victoria se le antojaba vital. Dembélé asistió a Leo, para que hiciera el empate con un golazo por la escuadra. Con su pierna menos buena, la derecha.

Pelé, la derecha.

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Durante este mes, pocas veces la heróica se asoció con los culés. La moneda no caía en cruz, pero tampoco en cara. Caía de canto, ni fu ni fa, todo era tibio como el semblante de Valverde. Pero en el minuto 87 del #SevillaBarça, Leo quiso que todo se decantara. Y tras un rebote provocado tras chut de Aleñà, este noi está para quitarle el puesto al apático mago brasileño, remató su hat-trick y la remontada blaugrana. El último gol de Leo, parece fácil. Su belleza reside en la sutileza, picar el balón de esa manera cuando todo el mundo espera otra cosa. El logro que este ladrón de adjetivos que nació en Rosario, lleva más de una década realizando. Hacer parecer fácil lo imposible, habitual lo extraordinario y llevar la perfección a rutina. Todavía tuvo tiempo de recordarle a su amigo Luis lo que se siente al ver puerta, para que éste llegue pleno de confianza a la parte crítica de la temporada. Ahora llega el Bernabeú o el Jardín del Edén, en el que Dios juega para recordar a todos los aficionados del fútbol quién es el mejor de la historia y que el Real Madrid tiene un mérito enorme por ser el Rey de Europa en tiempos de Leo Messi. No me permito pensar en un futuro sin el “10”, porque el presente que nos brinda es demasiado maravilloso.

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Había dudas, muchas. Leo las despejó todas. Ayer en Nervión ganó otra Liga para el Barça, calló la boca de todos los que le daban por muerto y nos dejó una obra de arte en forma de partido de fútbol. Hat-trick. Otro capítulo de su inigualable carrera, la que recordaremos a nuestros hijos de manera ufana, mientras les decimos esa frase ya convertida en mantra: “Hijo, yo vi jugar a Leo Messi”.

2 comentarios sobre “Yo vi jugar a Leo Messi.

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