Esto es un brasileño, un francés y un holandés…

No es un chiste, aunque bien podría serlo tratándose del mercado de fichajes estival del Barça y de todos los actores que lo protagonizan. La gran cantidad de humo, la búsqueda de fama o carrera por llegar a ser el primero en dar una noticia en exclusiva de muchos periodistas/pseudoperiodistas y la imperiosa necesidad que tiene la prensa de vender sus diarios que en ocasiones se asemejan peligrosamente a panfletos, son los ingredientes perfectos para trastocar e intoxicar al aficionado medio que lo único que desea es que comience a rodar de nuevo el balón.

El mercado está loco, en serio, sin embargo pienso que esta burbuja no tardará en reventar. Por cualquier medianía se piden cantidades astronómicas, pero lo más sorprendente de todo ello es que los clubes las pagan. Vivimos en tiempos en los que los jugadores chantajean a sus equipos sin consecuencias aparentes, al final juegan donde quieren y se saltan a la torera cualquier código que antes era poco más que sagrado. La necesidad obliga a realizar fichajes sin estudio exhaustivo previo, sin plan trazado, simplemente para aferrarse a algo que te ha sido arrebatado como le sucedió al Barça con Neymar hace un par de temporadas.  Neymar. El primer gran expediente abierto, que lleva como título: el brasileño. El astro carioca, porque no podemos negar que el cabrón es jodidamente bueno, es odiado por la mayoría de la afición culé. Ha vivido un calvario desde que partió de Can Barça para convertirse en el mejor del mundo, su situación se ha complicado de tal manera que en ocasiones ha mutado en un circo bizarro. Graves lesiones, escándalos mediáticos y pleitos con los blaugranas, hacen prácticamente imposible la vuelta del crack brasileiro. Pero el jeque ha abierto las puertas de la jaula de oro en la que estaba instalado el jugador, abriéndose también de esta manera una esperanza para todos aquellos que anhelan su retorno. Estoy convencido de que Neymar se arrepiente sobremanera de abandonar el Barça, de que sus ex-compañeros estarían encantados con el fichaje, y de que con él en nuestras filas se hubiese evitado el sonrojo europeo de estos dos últimos años. Vital para esta operación será que salgan Dembélé y/o Coutinho, desandar lo andado que supondría admitir errores de manera inmediata e implícita. El Barça necesita a Neymar y Neymar necesita al Barça, asumirlo cuanto antes será la penitencia por los errores cometidos por ambas partes.

Neymar.
Neymar señala el camino.

Antoine Griezmann, otro supuesto mercenario que divide a vestuario, junta directiva y culés en general. Yo lo tengo claro, debe portar el “7” la temporada próxima. Hará las delicias de todo el respetable y se amoldaría como un guante a las exigencias del equipo. Su falta de gol, la ausencia de sitio que ocupar o la edad, todo una filfa. Es un jugador exquisito, uno de los mejores del mundo y que es extremadamente inteligente en su toma de decisiones. Se dice que ya está prácticamente fichado, yo todavía no lo quiero creer. Su decisión del pasado año me dejó tocado, pero yo ya lo he perdonado porque el plan que había trazado su cabeza de manera fría. Cambiará pitos por aplausos nada más sacar su zurda de seda a pasear, y yo tendré que tirar de una de las frases más odiosas de leer: “os lo dije…”

Griezmann.
El Principito será clave en el próximo Barça.

Nos queda el holandés, el más joven de los tres, probablemente algo más que un fichaje. De Ligt es un capitán, un proyecto, un líder que ocupa una de las posiciones que más quebraderos de cabeza le ha dado al club durante su historia reciente. Atar al tulipán equivaldría a comprar algo que no tiene precio, sería asegurarse un central para una década, como tener un seguro de vida a todo riesgo. Pero en esta negociación el Barça cometió un terrible error, dejó que el Ajax hiciese de las suyas con lo que De Ligt se convirtió en la pieza más cotizada de los clubes más poderosos de toda Europa. Bartomeu debió traerse de Ámsterdam dos firmas en lugar de una. Ahora al joven zaguero le han entrado dudas, envenenadas convenientemente por su malvado agente de infausto recuerdo para los mandatarios blaugranas. Estoy en contra de los viejos mantras proclamados por leyendas del club que sirven para justificar operaciones fracasadas, es lícito que De Ligt sopese lo que es mejor para su futuro y a pesar de que dude sí que nos sirve. Joder, ya lo creo que nos sirve.

De Ligt.
De Ligt, todo un bastión en la zaga.

Con estas altas, algunos jugadores que puedan complementar la plantilla y con la Masía preparada para agitar la cocktelera en el momento necesario, creo que el Barça tendría una de las mejores plantillas de su historia. Incluso perdonaría que Ernesto Valverde en el banquillo, fíjense ustedes. Para conseguir al brasileño, al francés y al holandés, primero hay que soltar lastre. ¿Y sobre quiénes estaría puesto el cartel de transferibles?, os preguntaréis. Yo lo tengo claro, tras Liverpool y Sevilla únicamente queda un jugador intransferible en la plantilla: Leo Messi. Se deben estudiar todas y cada una de las ofertas que lleguen, sin excepción ya que esa es la única forma de que este club vuelva a luchar por todo y no se caiga en los minutos finales.

Aguanten, poco a poco el humo se disipará y las certezas se vislumbrarán junto con las figuras de estos tres futbolistas en el horizonte. Por fortuna, el esférico siempre vuelve a correr y entonces no habrá nada que importe.

 

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