La Nada.

“- ¿No sabes nada de Fantasía? Es el mundo de la fantasía humana. Todo parte de él, toda criatura representa los sueños y las esperanzas de la humanidad. Por lo tanto no tiene límites.

– Entonces, ¿por qué se está muriendo? 

-Porque la gente a empezado a perder la esperanza y a olvidarse de sus sueños. La Nada se hace cada día más poderosa. 

– Y, ¿qué es la Nada?

– Es el vacío que queda, la desolación que destruye este mundo.”

Este diálogo de la Historia Interminable, puede servir perfectamente para describir la sensación que sentimos muchos culés al ver a nuestro equipo jugar. Quizás ya no es lo que veamos, que es detestable, sino lo que intuimos que puede llegar a suceder. Fantasía era aquel equipo que nos enamoraba y que conquistaba continentes con un juego del que sentirse orgulloso, hoy la Nada ha barrido todo aquello que alguna vez exhibíamos con honor. Hoy en el Ciutat de Valencia ha sucedido lo mismo que lleva pasando más de dos años, no ha sido un accidente aislado sino una enfermedad que llevamos enquistada y que de vez en cuando da la cara cuando no ponen remedio para ello Ter Stegen o Leo Messi. Podrá sonar trágico, pero es la realidad y cuanto antes la aceptemos mejor será para todos. Urgen soluciones, ya que en Noviembre todo es reconducible. La Nada baja desde el palco hasta el verde, acrecentada por el señor que “dirige” al equipo desde el banquillo. La sensación es que este partido contra el Levante lo hemos vivido muchas veces, la grave diferencia es que la caraja antes ocurría en Europa contra rivales de mucha más enjundia. Ahora cualquiera, con todos mis respetos al Levante, nos puede pintar la carita porque no hay reacción. Y que los rivales vean que es posible ganarte, que te pierdan el respeto es mucho más doloroso que perder treinta partidos seguidos. Es la forma de la derrota, no la derrota en sí.

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Ernesto Valverde, el entrenador que si de mí dependiese no se sentaría en el banquillo frente al Slavia de Praga en Champions, nos regaló la titularidad de Arturo Vidal y no contento con ello dispuso de Semedo en el lateral izquierdo dando descanso a Jordi Alba y descartando a Junior. El chileno solo sirve como revulsivo, ya que de inicio en el medio convierte todo el orden que pueda existir en caos. Aún así el equipo no comenzó mal, pero pronto se vio que el Levante a poco que apretara se lo pondría difícil. Durante esta primera mitad Antoine Griezmann fue el mejor jugador de campo, tanto atacando como trabajando y defendiendo. Se recuperaron muchos balones, lo que quiere decir que se perdieron todavía más. Luis Suárez abandonó el partido lesionado, la única manera en la que el uruguayo deja el verde ya que de no haberse dado el caso, el primer cambio hubiese sido Antoine Griezmann. Ya basta de que la grúa charrúa tenga carta blanca. Semedo, en su única acción destaca del partido, provocó un penalti a diez minutos del descanso y Leo Messi consiguió poner al Barça por delante. Aquí se acabo el juego de un equipo que nunca volvió a salir de vestuarios, ni mental ni físicamente.

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El gol del empate se veía venir, y Campaña lo materializó ante la desorganización tremenda de una defensa que Piqué ya no es capaz de comandar. Tras ese gol, vinieron los siete minutos y medio más ridículos de esta temporada que al paso que vamos seguro que no son los últimos. Arropados por su gente y viendo que no tenían rival, los granotas le dieron la vuelta al partido con un golazo de Borja Mayoral desde fuera del área. En la foto volvieron a salir los dos centrales con cara de bobos. La reacción del Txingurri fue meter a Ansu Fati por Arthur y a Busquets por Arturo Vidal, algo que sirvió para poco ya que no existió reacción por parte de los culés. Lejos de mejorar en su juego, llegó el tercero del Levante. El cámara enfocó al banquillo y ahí estaba, la cara de oler a pedo de Ernesto Valverde, algo que terminó por sacarme de mis casillas. Nadie daba un grito y las jugadas que vinieron después fueron las típicas de un partido en una gira de pretemporada, sin sangre en la mirada y carentes de actitud. Leo Messi pudo maquillar el marcador e infundirle ánimos al equipo con un gol que nunca llegó a subir al marcador, pero esta vez la suerte no estuvo de cara como en tantas otras carajas salvadas por individualidades.

Lo más dramático, es que jugadores con este nivel se evadan del terreno de juego al menor traspiés y que una vez inmersos en la caraja no haya ningún plan para cambiar el rumbo. Es mejor pegarse un hostión de estas dimensiones en Noviembre que en Abril, pero siempre que se trabaje para cambiar el rumbo y se tomen soluciones que no hubo cojones a tomar en Junio. Me pongo dramático por lo que viene, no por lo que ocurre en estos momentos que todavía es salvable. La nada acecha, esperemos que no nos haya alcanzado todavía.

“La Emperatriz ya había mandado a buscar al gran guerrero. Y cuando él por fin apareció en la terraza de la Torre de Marfil encarnaba ya las esperanzas de toda Fantasía.” 

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