Nunca dejes de creer.

Con este texto, lleno de reflexiones y opiniones personales, no pretendo nada. Estas palabras no son una reivindicación, ni un alegato, ni siquiera buscan provocar cambios de parecer en otros aficionados al fútbol, ya que considero que todas estas cosas anteriormente descritas ya las hace el protagonista de estos párrafos con sus acciones dentro y fuera del terreno de juego. Hablo, claro está, de Antoine Griezmann. El Principito no necesita a nadie que salga a relatar a los cuatro vientos lo genial que es porque él ya lo sabe, pero yo tenía la necesidad de desahogarme tras leer mil y una barbaridades sobre su figura. Procedentes de fuera que son las que me importan una puta mierda, la mayoría protagonizadas por enrabiados seguidores colchoneros; y sobre todo de dentro, que son las que más duelen. Me crujo los dedos. Voy.

Antoine sabía que no lo iba a tener fácil en Barcelona, y lo supo desde el momento en que tomó su “decisión” en el verano de 2018 cuando jugó con dos aficiones como si de dos marionetas se tratase. Griezmann lo tenía todo planeado, quería pasar ese último año en el Atlético de Madrid y ganar la Champions en el Metropolitano. En el momento en que todo ese sueño se fue a la mierda, se acabó y activo la otra vía que le restaba. Sabía que su camino se uniría antes o después con el del Barça y simplemente estaba esperando su momento. De una forma egoísta y tremendamente ególatra, no lo niego, comenzó a dar pasos para desembarcar en Can Barça y luchar contra todos los elementos que le esperaban con la escopeta cargada. Muchos considerarán a Griezmann como un mercenario, yo lo considero un hombre que demuestra una tremenda valentía.

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Antoine fichó por el Fútbol Club Barcelona un Viernes veraniego, todavía lo recuerdo porque esa semana no paraba de actualizar mi tablón de Twitter hasta el punto que noté que el pájaro azul comenzaba a mirarme mal. Yo le guardaba rencor, no lo niego, pero tras verle con el escudo del Barça en el pecho se me acabó al instante. Para mí, el club culé fichaba a un genio. Un tipo tan inteligente y con una calidad tan bruta como trabajador y sufridor que se complementaría de manera perfecta con la idiosincrasia del club y la ciudad. Uno de los mejores fichajes de la historia reciente del Fútbol Club Barcelona, sin duda alguna.

Antoine hizo lo imposible por adaptarse, y lo sigue haciendo. A pesar de que su fichaje ya vino criticado por la prensa, debido al temor que les producía a ciertos sectores ver el potencial de la sociedad que el galo podía armar con Messi, Griezmann seguía sonriendo. Disputó la pretemporada y comenzó a regalarnos goles y esfuerzo a partes iguales. Él combatió los rumores de desunión en el vestuario con trabajo y simpatía. Entendió que ya podría comer en la mesa de Leo siempre que quisiera y desde su llegada se ha volcado en intentar que la relación entre ambos fluyera, mucho más que el argentino quien siempre tiene un círculo mucho más cerrado. Valoro a alguien que tiene el coraje de enfrentar desprecios con sonrisas.

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Antoine habla en el campo, y lo hace siempre, pero quizás habla un idioma de juego que es muy difícil de entender para los que se niegan a escucharlo. Todo lo que hace Griezmann dentro del verde, tiene sentido. Desde innumerables desmarques que en la mayoría de los casos no se ven recompensados por sus compañeros, a carreras de más de 80 metros para hacer la cobertura a los laterales. Además de estos intangibles, que suelen resultar vacíos para los becerros que únicamente disfrutan con gritar la palabra “GOL”, el galo lleva la friolera de catorce dianas y cuatro asistencias sumando todas las competiciones. Por si fuera poco, lejos de su hábitat. Extrañando su posición, su rol y hasta su dorsal, pero siempre marcando goles que abren partidos.

Antoine, sigue jugando de la manera en que lo estás haciendo porque al final todos acabarán viendo lo que yo veo desde que tu zurda de seda tocó el primer balón defendiendo mis colores. No desistas. No te aburras. No hagas caso a discursos podridos e interesados. Ni siquiera a los pitos de los tuyos. No te vayas. No abandones a este equipo que está sumado en una mediocridad alarmante por culpa de los necios que lo dirigen. Te necesitamos. Leo te necesita.

Antoine, nunca dejes de creer. 

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