Convencer.

“Dije que no quería hablar, porque me conozco, pero se me ha tirado de la lengua. Y, como él que calla otorga, debo hacerlo. Vencer, no es convencer. Conquistar, no es convertir. Venceréis porque tenéis fuerza bruta de sobra, pero no convenceréis porque para convencer hay que persuadir. Venceréis, pero no convenceréis. He dicho.”

Estas sabias palabras, provienen de la magnífica película “Mientras dure la guerra” de Alejandro Amenábar en la que Karra Elejalde nos regaló una magnífica interpretación del intelectual español Miguel de Unamuno. Se que muchos aseguran que nunca las pronunció en la vida real, pero me apetecía plasmarlas aquí porque este discurso es lo primero que me viene a la mente cada vez que veo un partido de fútbol perpetrado por el Real Madrid. Porque, como ya dije en la red social del pajarito azul, el Madrid no juega partidos, los perpetra. Este párrafo, será lo único que escriba sobre el Athletic-Real Madrid de este pasado fin de semana y en extensión de todos los partidos que la banda del hijo de la Paqui han perpetrado desde que regreso nuestro amado fútbol. No merecen más, por lo menos no en este espacio. Estar continuamente hablando de los árbitros hace que el fútbol pase a un segundo grado y no me apetece que eso ocurra, pero tampoco voy a callar porque a mí lo que me jode es que me tomen por gilipollas y luego me acusen de llorón con ese insoportable tono condescendiente. Nunca me quejaré de los aciertos del VAR, que es lo que venden desde Madrid y repiten como borregos, sería de necios echar pestes de una herramienta que hace más justo el fútbol. Me quejo de que el VAR siempre entre en acciones en los que los blancos se vean favorecidos, si el arbitro únicamente arbitra bien para uno de los dos contendientes la justicia se convierte en un trato de favor de dimensiones siderales. El Barça no ha ganado esta Liga, porque ha jugado rematadamente mal durante grandes tramos de la misma y tiene un gravísimo problema de gestión e identidad. No os equivoquéis, odio ganar con trampas como más de una y dos veces han hecho los culés, a mí no me vais a pillar con esa mierda del “y tú más”. Pero la vergüenza que me da la deriva que ha tomado mi club, es directamente proporcional a las actuaciones de guante blanco de los secuaces de Florentino. Escrita esta perorata, quiero agradecer al Barça que ayer con su partido en la Cerámica rindiera culto al fútbol y al menos nos dejase a los culés orgulloso. Eso es lo que valoraré en los partidos que restan, el fútbol, el orgullo y la entrega. Valores que no pueden ser revisados, manipulados o interpretados mediante el vídeo-arbitraje.

descarga.jpg

El Barça llegó a Villarreal para enfrentarse con uno de los mejores equipos post-COVID, tanto por números como por sensaciones. Un conjunto comandado por Santi Cazorla, que tiene más clase en sus botas que en un baile organizado por el Zar Nicolás II en la Rusia Imperial, FUTBOLISTA en mayúsculas. Ante este panorama, y con las últimas actuaciones ante Atlético o Celta de Vigo, yo no tenía esperanza alguna en mi equipo. La confianza en el entrenador ya la perdí hace tiempo, cuando Quique Setién decidió traicionar sus principios para mantener a toda costa el puesto durante la temporada próxima. El cántabro decidió que, esta vez sí, el segundo mejor jugador de la plantilla disfrutase de minutos y saliese de inicio. Me refiero, claro está, a Antoine Griezmann. 34 jornadas y una pandemia global, han hecho falta para que el Barça por fin jugase un partido brillante en el que todas las piezas se alinearan a la perfección. Estos jugadores son muy buenos, simplemente hay que saber utilizarlos. El cántabro, aún así, dejó a Riqui Puig en el banquillo en detrimento de un Sergi Roberto que estuvo brillante. Además, también tuvimos que sufrir otros noventa minutos de Arturo Vidal que en estos partidos de batuta se pasa más tiempo mirando a sus compañeros con la boca abierta asombrado mientras corre por inercia. Es como llevar a tu abuela a un concierto de thrash metal, desentona a la fuerza. Y Luis Suárez, estoy dispuesto a que el uruguayo sea titular por decreto siempre y cuando sea sustituido a la hora de encuentro como ayer. Que pelee, fije centrales y sirva de referencia al Príncipe, pero que una vez cumplida su tarea se marche aceptando que es lo mejor para todos.

El Barça salió con rabia y con una disposición en el verde que sorprendió, Leo por detrás de los dos delanteros y Sergi Roberto dando un clínic por la zona izquierda del centro del campo. Por cierto, anoche los defensores de que debe jugar Semedo por delante del jugador de Reus, también se fueron a la cama sin cenar. Ni en mil vidas, y explico porqué. Sergi Roberto tiene ADN culé, siempre va a entender mejor el juego del equipo ya sea como lateral derecho, en el medio, de extremo como ya jugó con Lucho o de central, que un tipo muy voluntarioso y con un gran físico pero con las piernas de madera. Precisamente, el canterano fue uno de los protagonistas de la jugada del primer gol culé ya que habilitó a Jordi Alba para que este metiese un centro raso de esos que matan defensas y cualquier toque es veneno. Se lo metió Pau Torres, post-it FICHAD, como lo pudo meter Griezmann o mi padre si lo hubiesen colocado en el área. Los de Setién siguieron metiendo al Submarino en su campo, pero en una salida fulgurante los amarillos firmaron el gol del empate. Gerard Moreno fue el encargado de perforar las redes, el mejor delantero que hay en este país de largo. El gol en contra, que en otros partidos hubiese supuesto la debacle, simplemente fue un imprevisto, la consecuencia de arriesgar demasiado, un mínimo error que los culés subsanaron con el único argumento irrebatible en el fútbol: el balón.

griezmann-villarreal

Tras otras dos oportunidades del cuadro blaugrana, llegó el golazo de Luis Suárez. El pistolero esta en esa fase que tienen los delanteros brillantes en su ocaso, la de ser consciente de que cuando menos balones toque mejor ya que los que haga deben ser certeros y con la única función de desgarrar gargantas tras el grito de GOL. Puso en la escuadra desde fuera del área el caramelo que le regaló un Messi liberado, que por fin había encontrado en Antoine a ese amigo con el que realizar travesuras. El tercero no llegó antes debido a que el equipo se gustó demasiado así mismo, eso no es malo siempre y cuando no pongas en peligro las dinámicas del encuentro. Lo mejor llegó al filo del descanso, Antoine realizó una gran conducción y le dejó un balón a Leo que ante el asombro de todos volvió a ceder de tacón al francés quien con la sutileza de un ladrón de corazones acarició el esférico con su bota izquierda para ponerlo con una parábola perfecta en la escuadra de Sergio Asenjo. Hay que ser hijo de puta para pensar en hacer eso, pero todavía más para ejecutarlo a la perfección. El mérito de Antoine es marcar uno de los mejores goles de la Liga después de ser desterrado y vilipendiado por gran parte de los periodistas deportivos, de su cuerpo técnico e incluso de sus compañeros. Él trabaja, con la confianza que solo los genios tienen en ellos mismos. La mejor toma del gol fue la que se realizó tras la portería de Asenjo, ya que además de ver a la perfección la trayectoria del balón, se puede ver en todo momento como se va formando la sonrisa de Leo Messi mientras pensaba que Antoine era el único del campo que le entendía. El Barça como club, lo “único” en lo que debe concentrarse en estos momentos es en dibujar sonrisas en la cara de Leo para que su ocaso sea lo más bello posible.

1593969938_637176_1593985587_noticia_normal.jpg

La segunda parte sirvió para darnos cuenta de la gran plantilla que tiene este Barça y de la mentira que nos estábamos tratando de tragar nosotros mismos pensando que a estos tipos se les había olvidado jugar al fútbol. Ingresó al campo Riqui Puig, que es la mejor noticia para los culés esta aciaga temporada. Con cada toque y cada gesto, nos volvió a demostrar que siempre merece darle alguna oportunidad a la Masía. Engrandeció la filosofía con ese “28” a la espalda y demostró de nuevo lo inútiles que son todos esos analistas que priorizan el físico a la inteligencia. Con el partido en su poder, el equipo culé tocó y tocó, entre medias se le anuló un gol a Leo pero el VAR ya daba igual. Cuando pensaba que ya no podría dejarme este partido con mejor sabor de boca, llegó la guinda gracias a Ansu Fati. No sabemos lo que tenemos. Un chiquillo de 17 años que tiene veneno en sus botas y que tuvo la insolencia de poner el 1-4 en el luminoso sin siquiera mirar a puerta. El desequilibrio, la fuerza y el gol que tiene este jugador es innato, no hay mercado que pueda tasarlo. Está claro que se equivoca y el gran error sería no permitirle que lo haga, Ansu tiene que jugar y maravillar. El año que viene tiene que llevar el “11” en la espalda, algo que hará que olvidemos de una maldita vez a aquel brasileño que nos dejó con el corazón roto y a ese gracioso francés que se va a marchar del club sin que todavía le haya sonado el despertador.

ansu-fati-cerro-goleado-ceramica-1593989875085

La Liga es imposible, a mí ya no importa siempre y cuando el equipo nos regale partidos como el de anoche. Hay algo mucho más importante que un trofeo, máxime si está manchado de vargüenza, que es recuperar el fútbol y la identidad pérdida. Este es el camino y, ¿quién sabe?, si este juego tiene continuidad quizás Europa pueda ser algo más que un bonito sueño de una noche de verano.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s